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Crisis económica y empleo público.

El pasado mes de marzo nos preguntábamos en Logos21 por qué el Gobierno español no apostaba por la oferta de empleo público como mecanismo para abrir un nuevo frente contra el crecimiento del desempleo en el país. Como ya decíamos entonces, de las dos herramientas que se suelen utilizar en este tipo de crisis el Gobierno estaba utilizando solo una de ellas, la obra pública. A ella se ha destinado una parte importante de los Presupuestos Generales del Estado y el resultado ha sido una desaceleración del ritmo de incremento del desempleo. Es una medida coyuntural y, obviamente, si la crisis no se frena, esta reducción del desempleo será temporal y las cifras volverán a crecer.

Crisis económica

Crisis económica

La otra herramienta a la que hacíamos referencia era la de ofertar más empleo público incrementando y mejorando los servicios que las distintas Administraciones nos prestan a los ciudadanos. Concluíamos en Logos21 que no se adoptó esta medida porque podría parecer impopular que se gastara más en más funcionarios, pero demostrábamos con números que el no hacerlo suponía un mayor coste económico para las arcas del Estado, por un lado porque los costes del funcionariado interino son mayores y, por otro, porque fomenta la inestabilidad en el empleo y genera un coste de formación que es más difícil de cuantificar.

La medida de apretarse el cinturón ha ocasionado la acumulación de plazas de empleo estable ocupadas en la actualidad por empleados temporales. Esto hace que nos podamos plantear la posibilidad de que 2010 sea el año en que se pretenda estabilizar estos puestos de trabajo y, como consecuencia de ello, se aprueben ofertas de empleo más sustanciosas que las de este año que enfila su recta final.

El coste de una oferta de empleo radica en la convocatoria de plazas de nueva creación. Ahí sí entenderíamos la actitud de los distintos Gobiernos, tanto el central como los autonómicos o locales. Pero estabilizar las plazas que hoy  están ocupadas por funcionarios interinos no tiene coste, al contrario. Tiene un beneficio que se plasma en unos menores costes laborales para la Administración y un mejor servicio para el ciudadano, además de que dará la imagen de que la crisis está en vías de desaparición. Esto último tiene un valor psicológico muy importante. De todos es sabido que las crisis tienen un elevado componente emotivo: si apreciamos que vendrán vacas flacas gastamos menos. Si gastamos menos el consumo se contrae. Si el consumo se contrae se reduce la producción de bienes. Ante una reducción de la producción las empresas reaccionan ajustando plantillas y elevando los niveles de desempleo. Si aumenta el desempleo las familias reducen el consumo… ¿Se ha cerrado el círculo? Lo importante es salir de ese círculo vicioso y para ello hay que adoptar medidas que fomenten el optimismo en la ciudadanía.

Crisis económica

Crisis económica

Por eso en Logos21 pensamos que 2010 será un buen año para el empleo público y los extrabajadores y aspirantes a trabajadores han de plantearse estos próximos meses como una oportunidad para estar bien situados cuando salgamos de este nubarrón económico. Para ello solo hay dos vías: esperar en casa a que llegue tal bonanza que el empleo entre por la puerta o ampliar la formación para que cuando empiece la recuperación hayamos mejorado nuestras aptitudes. Y si queremos estabilidad en el empleo solo hay un camino: el empleo público y la consiguiente oposición.

Incumplimiento de la Oferta de Empleo de la Administración General del Estado.

Como ya sabéis todos los interesados, el Real Decreto de Oferta de Empleo de la AGE, en su artículo 2, obligaba a la convocatoria de la oposición al Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado (entre otras muchas) antes del 1 de mayo. Como podéis observar, esto no se ha producido, lo que supone un evidente incumplimiento del Real Decreto. Ante la incertidumbre que esta situación plantea en todos los aspirantes, desde Logos 21 intentamos ponernos en contacto con el Ministerio, concretamente con la Dirección General de Función Pública, que es la encargada del proceso.

Hemos enviado correos al Ministerio, a la Dirección General, a la Comisión Permanente de Selección y a sindicatos de la AGE solicitando información sobre la situación actual, ya que nos encontramos ante algo que nunca antes se había dado, estando todavía a la espera de alguna contestación. La situación tiene su intríngulis: según el Real Decreto de Oferta de Empleo ya no se puede proceder a la convocatoria del proceso. Por lo tanto lo procedente es publicar un nuevo Real Decreto que modifique los plazos máximos del actual Real Decreto. Pero, claro, para poder seguir preparándonos necesitamos los datos de plazos máximos que ahora han quedado en agua de borrajas. Ya sabemos que la convocatoria se producirá después del 1 de mayo, pero ¿el examen se producirá antes del 15 de junio o esta fecha también la debemos considerar superada? Si a todo esto añadimos que necesitamos la convocatoria para confirmar que el temario que nos estamos preparando coincide absolutamente con el real, y que los ejercicios son tal como han sido hasta ahora o hay alguna modificación, creemos que la publicación debe producirse cuanto antes.

En Logos 21 hemos conseguido ponernos en contacto telefónico con personal de la Dirección General de Función Pública y se nos ha dicho lo siguiente:

  • El retraso se debe a que la nueva Directora General de Función Pública tomó posesión del cargo el día 24 de abril, por lo que no le ha dado tiempo a ponerse al día con todos los asuntos pendientes y, entre ellos, la firma de las distintas convocatorias.
  • La imposibilidad que se tiene ahora para cumplir con la fecha de publicación debe ser resuelta mediante la publicación de un nuevo Real Decreto que modifique el anterior y permita la publicación de las convocatorias con posterioridad al uno de mayo.
  • Que es cuestión de días que se produzca tanto la publicación de dicho Real Decreto como la de la convocatoria de oposición para el Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado.
  • Que no se sabe si se modificará la fecha de referencia que tenemos para la realización del primer ejercicio (antes del 15 de junio)

En cuanto tengamos más información la pondremos en vuestro conocimiento.

¿Por qué se reduce la Oferta de Empleo del Estado?

La Administración General del Estado anunció a finales de 2008 que, dado que estamos en tiempos de crisis, se iba a apretar el cinturón y, en base a ello, reduciría drásticamente la Oferta de Empleo Público para 2009. Dicho y hecho. El último Consejo de Ministros de febrero aprobó una OEP totalmente restrictiva en el número de plazas a ofrecer a los casi cuatro millones de parados que tiene este país. En una lectura superficial, podemos entender que el Estado prima la reducción del gasto público frente a un esfuerzo en la reducción del desempleo. Yendo más lejos, incluso podemos colegir que el Estado da ejemplo a la sociedad apretándose el cinturón en tiempos de crisis generalizada, ganando así dos batallas: la del ahorro y la de la imagen pública. Este comentario surgió en Logos 21, donde nos dedicamos a la preparación de oposiciones y no nos mantenemos al margen de estas decisiones de altura. Varios profesores y alumnos de Logos 21 lo comentábamos y, enseguida, llegamos a una conclusión: craso error.

Basta tener un conocimiento general de los costes de recursos humanos para poder rebatir este argumento. Simplemente bastaría con analizar los costes de Seguridad Social que corren a cargo de la Administración, obviando los que recaen en el empleado público, para comprobar que el argumento del ahorro no se sostiene. Dejemos de lado la parte retributiva dado que, desde la entrada en vigor del Estatuto Básico, las retribuciones del funcionario interino son las mismas que las del funcionario de carrera siempre que ocupen puestos similares.

Tomemos como ejemplo un puesto de trabajo base del Cuerpo General Auxiliar de la Administración del Estado, destinado en la Subdelegación del Gobierno de Alicante o en Comisaría o en Seguridad Social, entre otros. Bien, se trata de un puesto de trabajo clasificado como grupo C2, con nivel 15 y complemento específico de 4.260 euros. Si ese puesto de trabajo lo ocupa un funcionario de carrera, el coste de Seguridad Social que le corresponde a la Administración es de 930 euros al año. En cambio, si el puesto está vacante y se cubre mediante el nombramiento de un funcionario interino, el coste de la Seguridad Social a cargo de la Administración asciende a unos 6.520 euros anuales. Haciendo cuentas se puede ver claro que de ahorro nada, sino que se genera un sobrecoste de 5.600 euros, y se trata de un puesto base y solo uno.

Por lo tanto, si seguimos fijándonos en la Oferta de Empleo Público para el Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado, podemos deducir que si se hubieran convocado las algo más de 2.100 plazas vacantes, en lugar de las 633 convocadas, el ahorro hubiera sido de más de 8 millones de euros. Dicho de otro modo que duele más: el Estado se gasta 8 millones de euros más de lo que necesitaría para que una parte de sus servicios siguiera funcionando de la misma manera que lo hace actualmente. ¡Y estamos hablando de una convocatoria! Si añadiéramos el resto de plazas vacantes que no se han incorporado a la Oferta de Empleo, el dinero no ahorrado o el coste añadido, según lo queramos ver, es mucho mayor.

Entonces, ¿Por qué hace esto el Gobierno? Todos sabemos, por crisis similares, que cuando cae el empleo los gobiernos tiran de obra pública y empleo público. La primera medida ya se tomó, destinando una cantidad ingente de euros a distribuir por todos los municipios españoles para fomentar las obras públicas en su ámbito. Pero la segunda medida no solo no llega, sino que cuando lo hace viene con tremendos recortes.

El grupito de “analistas” amateurs de Logos 21 llegamos pronto a una segunda conclusión: El Gobierno actúa exclusivamente por imagen, para no verse atacado desde posturas demagógicas fácilmente previsibles en la oposición parlamentaria. Pero esa imagen ahorradora del Gobierno, en el fondo, tiene un coste muy alto. En dinero, tal como hemos resuelto párrafos atrás, un coste importante en estos momentos que, además, podría dedicarse a otras partidas presupuestarias con fines más sociales. Pero también un elevado coste en empleo, en expectativas laborales de ciudadanos que ven que, por un lado, son despedidos del mercado laboral y, por otro, se les cierran las puertas que dan acceso a un puesto de trabajo en el sector público, unas puertas que estaban inmensamente más abiertas cuando no les eran necesarias. Y estamos hablando de personas. Personas que llevan tiempo dedicando muchas horas y esfuerzos a la preparación de una oposición en la que habían depositado sus esperanzas de estabilidad laboral, sacrificando familia, amigos, etc.

Los analistas de Logos 21 terminamos nuestro debate frustrados al ver que nuestros políticos valoran más su imagen que el poner granitos de arena para dirigir el país hacia el final del negro túnel de la crisis. ¡Decepcionante!