Oferta de Empleo Público: otras alternativas.

Somos muchos los que estábamos esperando la publicación de la Oferta de Empleo de la Administración General del Estado. La situación actual del mercado de trabajo nos obliga a buscar un empleo en el sector público, un empleo regular y estable que nos evite los vaivenes que el sector privado sufre en tiempos de crisis económica. Tras una reducción sensible del número de plazas a cubrir durante 2009, en Logos 21 esperábamos que se diera un impulso a los servicios públicos, al menos aquellos que sustentan las políticas sociales de las que tanta gala hace el Gobierno. Así lo expresábamos en un post anterior. Pero el Gobierno, en la Mesa General de Negociación del pasado 23 de marzo, dio al traste con esas esperanzas. La reducción de la Oferta de Empleo ha sido radical (nada del tan traído límite del diez por ciento de la tasa de reposición). De los Cuerpos que se oferta un número de plazas, éste es ridículo; pero peor ha sido el caso del Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado: no habrá convocatoria este año. Este cuerpo es la base de toda la Administración: cuando entramos en una oficina de la AGE, cuando llamamos solicitando información, es un funcionario de este Cuerpo quien nos atiende. O mucho nos equivocamos o los servicios que presta el Estado se van a resentir.

Pero si pensamos en quienes habían puesto sus esperanzas en un empleo público y estaban preparando estas oposiciones, la sensación es mucho peor: estamos hablando de una oposición a la que en 2009 se presentaron 76.00007 personas. La mayoría de ellos sin empleo, otros con la ilusión de escapar hacia otro mejor antes de que su actual empresa les diera una noticia desagradable. Para 2010 se presumía un ligero incremento en el número de opositores, la mayoría empujados por la falta de trabajo. Podríamos estar hablando de más de 80.000 personas que llevan dedicando su tiempo y su esfuerzo a esta labor desde hace cinco o seis meses. Todo a la basura.

A esto habría que añadir que lo que hace la Administración General del Estado sirve un poco de medidor de lo que se espera de otras Administraciones Públicas. Dicho de otro modo, la reducción brutal de la Oferta de Empleo de la Administración General del Estado nos hace pensar que el resto de Administraciones actuarán de modo similar.

Entonces, ¿qué hemos de hacer si estábamos preparando oposiciones con la ilusión puesta en un empleo público? La primera opción que se nos viene a la cabeza es cagarnos en todo lo que se menea (con perdón) y encerrarnos en el baño hasta que la crisis escampe. Tras ese golpe de realidad y posterior cabreo, razonamos y pensamos que en 2011 será… Pero no podemos esperar tanto tiempo, que estamos sin trabajo y quienes aprueben en la convocatoria de 2011 entrarán a trabajar en 2012. Uff… largo se fía. Pasa un día y la cabeza se enfría (aunque el cabreo no va a desaparecer tan fácilmente): vamos a buscar alguna alternativa, posiblemente entre las que en otro momento hubiéramos descartado.

En Logos 21 trabajamos básicamente con opositores de la provincia de Alicante, por lo que vamos a centrar nuestra búsqueda de alternativas en ese ámbito territorial. Y sería interesante que se tratara de alguna oposición cuyo temario tuviera algo en común con lo que llevamos estudiado para las oposiciones del Estado. Encontramos el Ministerio de Justicia, que está próximo a convocar las oposiciones resultantes de la suma de las Ofertas de 2009 y 2010. Pero los temarios no tienen nada que ver con los que hemos estudiado para preparar las de la Administración General del Estado. Las Universidades de Alicante y de Elche tampoco tienen nada ofertado para este año, al menos por el momento. Así que dirigimos la búsqueda hacia Ayuntamientos y Diputación. Encontramos distintas opciones, todas ellas con la ventaja de tener un porcentaje muy elevado de temario común, además de coincidir en alrededor de un cincuenta por ciento con el temario de Auxiliar del Estado. Las Ofertas para puestos de Auxiliar Administrativo que, por el momento, pueden parecer más interesantes son las siguientes:

  • Gerencia Municipal de Urbanismo de Alicante, 19 plazas.
  • Ayuntamiento de Altea, 23 plazas.
  • Diputación Provincial, 29 plazas.
  • Ayuntamiento de Muchamiel, 4 plazas.
  • Ayuntamiento de Elche, 4 plazas.

Irán publicándose más Ofertas, todas ellas de números más o menos reducidos. Pero al menos podemos decir que existen alternativas a las oposiciones que no se van a convocar.

Crisis económica y empleo público.

El pasado mes de marzo nos preguntábamos en Logos21 por qué el Gobierno español no apostaba por la oferta de empleo público como mecanismo para abrir un nuevo frente contra el crecimiento del desempleo en el país. Como ya decíamos entonces, de las dos herramientas que se suelen utilizar en este tipo de crisis el Gobierno estaba utilizando solo una de ellas, la obra pública. A ella se ha destinado una parte importante de los Presupuestos Generales del Estado y el resultado ha sido una desaceleración del ritmo de incremento del desempleo. Es una medida coyuntural y, obviamente, si la crisis no se frena, esta reducción del desempleo será temporal y las cifras volverán a crecer.

Crisis económica

Crisis económica

La otra herramienta a la que hacíamos referencia era la de ofertar más empleo público incrementando y mejorando los servicios que las distintas Administraciones nos prestan a los ciudadanos. Concluíamos en Logos21 que no se adoptó esta medida porque podría parecer impopular que se gastara más en más funcionarios, pero demostrábamos con números que el no hacerlo suponía un mayor coste económico para las arcas del Estado, por un lado porque los costes del funcionariado interino son mayores y, por otro, porque fomenta la inestabilidad en el empleo y genera un coste de formación que es más difícil de cuantificar.

La medida de apretarse el cinturón ha ocasionado la acumulación de plazas de empleo estable ocupadas en la actualidad por empleados temporales. Esto hace que nos podamos plantear la posibilidad de que 2010 sea el año en que se pretenda estabilizar estos puestos de trabajo y, como consecuencia de ello, se aprueben ofertas de empleo más sustanciosas que las de este año que enfila su recta final.

El coste de una oferta de empleo radica en la convocatoria de plazas de nueva creación. Ahí sí entenderíamos la actitud de los distintos Gobiernos, tanto el central como los autonómicos o locales. Pero estabilizar las plazas que hoy  están ocupadas por funcionarios interinos no tiene coste, al contrario. Tiene un beneficio que se plasma en unos menores costes laborales para la Administración y un mejor servicio para el ciudadano, además de que dará la imagen de que la crisis está en vías de desaparición. Esto último tiene un valor psicológico muy importante. De todos es sabido que las crisis tienen un elevado componente emotivo: si apreciamos que vendrán vacas flacas gastamos menos. Si gastamos menos el consumo se contrae. Si el consumo se contrae se reduce la producción de bienes. Ante una reducción de la producción las empresas reaccionan ajustando plantillas y elevando los niveles de desempleo. Si aumenta el desempleo las familias reducen el consumo… ¿Se ha cerrado el círculo? Lo importante es salir de ese círculo vicioso y para ello hay que adoptar medidas que fomenten el optimismo en la ciudadanía.

Crisis económica

Crisis económica

Por eso en Logos21 pensamos que 2010 será un buen año para el empleo público y los extrabajadores y aspirantes a trabajadores han de plantearse estos próximos meses como una oportunidad para estar bien situados cuando salgamos de este nubarrón económico. Para ello solo hay dos vías: esperar en casa a que llegue tal bonanza que el empleo entre por la puerta o ampliar la formación para que cuando empiece la recuperación hayamos mejorado nuestras aptitudes. Y si queremos estabilidad en el empleo solo hay un camino: el empleo público y la consiguiente oposición.

Lenguaje, vida y oposiciones.

A pesar de lo que pudiera parecer, la sociedad actual está dominada por la escritura. Nuestra actividad cotidiana se Lenguaje, vida y oposicioneshalla continuamente rodeada de textos escritos, desde los libros de texto escolares o los diferentes exámenes que debemos afrontar a lo largo de nuestra vida hasta los prospectos de los medicamentos, facturas del banco, la declaración de la renta, los periódicos, convocatorias de oposiciones u ofertas de trabajo, etc. Y la sociedad de la información, a través de la informática e internet, ha incrementado aún más, si cabe, la importancia de la escritura; hasta el punto de que sobre el teclado de nuestro ordenador podemos reproducir en determinadas circunstancias (por ej. a través del messenger o de diferentes chats) el propio lenguaje oral.

Pero un acceso generalizado a las nuevas tecnologías ha traído consigo, además de innumerables ventajas, un gran problema de empobrecimiento de nuestra lengua. El frecuente uso de mensajes sms con abreviaturas imposibles, los foros de Internet, los chats,…están trayendo consigo un uso del lenguaje en que, por ejemplo, la letra h no existe; b/v se utilizan arbitrariamente, olvidamos la c/q para solo usar la k, etc. El problema es que estos errores, a fuerza de cometerse a diario, son trasladados luego involuntariamente a cartas que ya nadie escribe más que en el mundo laboral, a mails, a exámenes, y a todo tipo de textos en los que se exige un manejo correcto del castellano y de su normativa. Y más grave aún, si cabe, es el problema del limitadísimo léxico del que hoy en día se suele hacer gala. El tema de las faltas de ortografía puede ser solventado acudiendo a un buen diccionario o a correctores de texto (algo imposible de hacer, claro está, en un examen u oposición). Sin embargo, la falta de vocabulario (producto directo de lo poco que se lee hoy en día, de la falta de motivación y de ejemplo) limita nuestra capacidad de pensamiento. Efectivamente, el lenguaje es una de las capacidades más importantes que posee el ser humano, ya que a través del lenguaje conocemos el mundo que nos rodea, nos damos a conocer a los demás y aprendemos a conocernos a nosotros mismos. Por tanto, un uso defectuoso de la lengua provoca un conocimiento distorsionado del otro y del mundo. Leer bien y escribir correctamente suponen el único camino para recuperar la capacidad de pensamiento de una sociedad. Juan José Millás es consciente de la estrechez de habla de los españoles y ve un serio problema en el hecho de que miles y miles de personas se las arreglen con un vocabulario de 70 u 80 palabras. “La reducción del lenguaje estrecha el campo de la visión y el pensamiento, porque la lengua es un órgano de la visión. Cuando voy al campo solo, dada mi ignorancia, sólo veo árboles. Pero si voy con un experto, además veo acacias, pinos, álamos y robles”.

Por otra parte, puesto que la expresión lingüística necesita un proceso previo de ordenación de ideas, un mayor dominio lingüístico lleva consigo un mayor ejercicio mental, es decir, un mayor desarrollo de la reflexión y del sentido crítico.

Lenguaje, vida y oposiciones

De ahí el interés creciente que esta faceta del ser humano despierta hoy en día y de ahí también que el estudio del lenguaje rebase cada día más los ámbitos académicos. La mayor parte de las oposiciones a un empleo público incluyen un apartado dedicado a valorar las aptitudes verbales del opositor. Así lo hace la Administración General del Estado, universidades, muchos Ayuntamientos, etc. Tanto en oposiciones a plazas de Auxiliar Administrativo como en procesos selectivos para Cuerpos de mayor titulación. En estos casos se trata de exámenes de desarrollo, en aquellos de preguntas de respuestas alternativas, pero en todos ellos se valora el dominio de la Lengua como una faceta fundamental tanto a la hora de acceder a un empleo público como a la hora de desempeñarlo correctamente.

No hay duda de que la comunicación escrita domina gran parte de la actividad social y económica de nuestras vidas y es por eso que un texto “bien” escrito supone nuestra mejor tarjeta de presentación. Juan José Millás dice que “una sociedad que habla mal o que escribe mal no puede pensar bien aunque tenga los ojos azules y mida 1,80″, Millás asegura: “Cada palabra que se cae del vocabulario es como una pieza dental que se pierde. Con esos dientes que llamamos «palabras» masticamos la realidad para digerirla y comprenderla”. Efectivamente, la multiplicidad de textos escritos se refleja en un amplio arco de posibilidades que, a manera de ejemplo, por su importancia como medio de transmisión, podríamos ejemplificar en los llamados textos “expositivos” (exámenes, monografías, informes, proyectos, etc.) o en las cartas profesionales, comerciales y/o privadas.

En logos21 nos tomamos muy en serio el concepto de formación integral y no nos limitamos a proporcionar a nuestros alumnos una serie de temas que deben estudiar. Pensamos que esa “tarjeta de visita” que antes comentábamos es básica y fundamental, no solo para la preparación de una oposición, sino para cualquier actividad de nuestras vidas. Por tanto, cuando preparamos a nuestros alumnos para que se enfrenten a una oposición, nos esforzamos en proporcionarles las mejores armas a su alcance: las palabras.

Incumplimiento de la Oferta de Empleo de la Administración General del Estado.

Como ya sabéis todos los interesados, el Real Decreto de Oferta de Empleo de la AGE, en su artículo 2, obligaba a la convocatoria de la oposición al Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado (entre otras muchas) antes del 1 de mayo. Como podéis observar, esto no se ha producido, lo que supone un evidente incumplimiento del Real Decreto. Ante la incertidumbre que esta situación plantea en todos los aspirantes, desde Logos 21 intentamos ponernos en contacto con el Ministerio, concretamente con la Dirección General de Función Pública, que es la encargada del proceso.

Hemos enviado correos al Ministerio, a la Dirección General, a la Comisión Permanente de Selección y a sindicatos de la AGE solicitando información sobre la situación actual, ya que nos encontramos ante algo que nunca antes se había dado, estando todavía a la espera de alguna contestación. La situación tiene su intríngulis: según el Real Decreto de Oferta de Empleo ya no se puede proceder a la convocatoria del proceso. Por lo tanto lo procedente es publicar un nuevo Real Decreto que modifique los plazos máximos del actual Real Decreto. Pero, claro, para poder seguir preparándonos necesitamos los datos de plazos máximos que ahora han quedado en agua de borrajas. Ya sabemos que la convocatoria se producirá después del 1 de mayo, pero ¿el examen se producirá antes del 15 de junio o esta fecha también la debemos considerar superada? Si a todo esto añadimos que necesitamos la convocatoria para confirmar que el temario que nos estamos preparando coincide absolutamente con el real, y que los ejercicios son tal como han sido hasta ahora o hay alguna modificación, creemos que la publicación debe producirse cuanto antes.

En Logos 21 hemos conseguido ponernos en contacto telefónico con personal de la Dirección General de Función Pública y se nos ha dicho lo siguiente:

  • El retraso se debe a que la nueva Directora General de Función Pública tomó posesión del cargo el día 24 de abril, por lo que no le ha dado tiempo a ponerse al día con todos los asuntos pendientes y, entre ellos, la firma de las distintas convocatorias.
  • La imposibilidad que se tiene ahora para cumplir con la fecha de publicación debe ser resuelta mediante la publicación de un nuevo Real Decreto que modifique el anterior y permita la publicación de las convocatorias con posterioridad al uno de mayo.
  • Que es cuestión de días que se produzca tanto la publicación de dicho Real Decreto como la de la convocatoria de oposición para el Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado.
  • Que no se sabe si se modificará la fecha de referencia que tenemos para la realización del primer ejercicio (antes del 15 de junio)

En cuanto tengamos más información la pondremos en vuestro conocimiento.

Los sistemas selectivos en oposiciones a un empleo público.

En Logos 21 nos estamos poniendo transcendentales y hemos decidido analizar distintos aspectos que afectan al derecho de todos los ciudadanos a acceder a un empleo público, derecho más que fundamental en momentos de un incremento desmesurado del desempleo.

En el pasado artículo, el grupo de analistas amateurs de Logos 21 analizaba el porqué se reducía la Oferta de Empleo Público del Estado. Ahora, y a sugerencia de un comentario realizado a aquel artículo por Elías (gracias, Elías), nos estamos preguntando por qué algunas Administraciones están excluyendo de la posibilidad de acceso a amplios sectores de la población, simplemente porque no han prestado servicio como interinos en el momento oportuno. Y empezamos analizando lo que nuestra “sagrada” Constitución dice al respecto.

La Constitución española configura en su artículo 23 el derecho de todos los ciudadanos a acceder, en condiciones de igualdad, a las funciones y cargos públicos como uno de los derechos fundamentales; al mismo nivel que derechos tales como el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la vida, el derecho a la intimidad y toda una lista de derechos que los Constituyentes consideraron como de un nivel de protección máximo. En su artículo 103 establece que el acceso a la función pública ha de realizarse de acuerdo con los principios de mérito y capacidad, configurando los tres principios constitucionales en los que ha de basarse el acceso a un puesto público: igualdad, mérito y capacidad. Las leyes de Función Pública, al añadir a estos principios el principio de publicidad, persiguen que puedan ser operativos (si no hubiera publicidad difícilmente podríamos hacer valer los otros tres principios).

Con estos mimbres se han de establecer sistemas selectivos que respeten estos principios. Si acudimos a la legislación vigente (y así es desde 1984, año de reforma de la Función Pública española), vemos que existen tres sistemas de selección de aspirantes: oposición, concurso-oposición y concurso. Pero, ¿es opcional utilizar un sistema u otro? Vamos a ver en qué consiste cada uno de ellos y, así, poder contestar a esta pregunta.

El sistema de oposición consiste en la superación de los ejercicios y pruebas que se establezcan, adjudicando las plazas ofertadas en la oposición a los aspirantes que, superando todos los ejercicios, más puntuación hayan obtenido en total. Es, según la mayor parte de las leyes de función pública, el sistema normal u ordinario, y se corresponde a procesos de selección para plazas con un contenido más o menos genérico (auxiliar administrativo, administrativo, subalternos, etc.) en las que no es necesaria una experiencia previa.

El sistema de concurso-oposición consiste en añadir al anterior una fase de valoración de méritos, adjudicando las plazas ofertadas a los aspirantes que, tras haber superado todos los ejercicios, mayor puntuación hayan obtenido una vez sumada la puntuación de la fase de concurso. No es el sistema ordinario, por lo que su aplicación ha de restringirse a puestos de trabajo cuyo desempeño requiere de una experiencia previa y de ahí su valoración en la fase de concurso.

El tercer sistema, el de concurso, consiste en un proceso donde no se realizan pruebas, adjudicando las plazas a los aspirantes que mayores méritos aporten. Se trata de un sistema dirigido a la selección en puestos donde se valora únicamente el currículo del candidato. Es un sistema con poco uso y, en el caso de procesos a cuerpos y escalas con un número de plazas atractivo, nada usual, por lo que podemos eliminarlo de nuestro análisis.

Vistos los tres sistemas, el grupo de analistas amateurs de Logos 21 llegó a la conclusión de que no es opcional la utilización de un sistema u otro, sino que más bien la Administración actuante estará condicionada por las características del puesto de trabajo a cubrir mediante el proceso. Y también dedujimos que, salvo que el puesto de trabajo exija de una experiencia previa, el sistema a utilizar debe ser el de oposición, que, además de ordinario, es mucho más respetuoso con los principios constitucionales que han de regir el proceso.

Así las cosas, cuando el Ministerio de Administraciones Públicas convoca el proceso selectivo para el acceso al Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado (auxiliar administrativo) lo hace con forma de oposición que, recordemos, es el sistema ordinario. Así, además de ajustar el proceso al tipo de puestos a cubrir, mantiene un respeto absoluto a los principios constitucionales antes mencionados y, sobre todo, al derecho al acceso a un empleo público en condiciones de igualdad, derecho fundamental en nuestra Carta Magna. Dicho de otro modo, el Estado no considera necesaria la experiencia previa para desempeñar un puesto de trabajo de auxiliar administrativo. En esta misma línea se mueven la inmensa mayoría de los Ayuntamientos, con todo lo que se suele hablar de sus sistemas de selección de personal.

Sin embargo, Administraciones Públicas como la Generalitat Valenciana o las Universidades de Alicante y Elche (por citar algunas de nuestro entorno geográfico), convocan procesos selectivos a plazas de auxiliar administrativo con forma de concurso-oposición, valorando sobremanera la experiencia anterior. Ahondando más, dan más valor (mucho más) a la experiencia en puestos de su propia Administración que en el resto de puestos. Es decir, en estas Administraciones se considera que el desempeño de un puesto de trabajo de auxiliar administrativo requiere de una experiencia previa, sobre todo si es en la misma Administración. Y la consideran fundamental, dado que la puntuación que otorgan hace imposible que apruebe el proceso una persona que no acredite el máximo de años/meses de experiencia valorables.

Bien, tenemos dos ejemplos en los que la interpretación que las Administraciones Públicas hace de los procesos selectivos es radicalmente opuesta. Y la pregunta ahora es ¿quién lo está haciendo bien? Aquí, a pesar de que en Logos 21 estábamos todos de acuerdo, consideramos que era mejor dejar la pregunta abierta a que cada uno razone desde sus adentros. Obviamente, el interino dirá que lo hacen bien quienes valoran la experiencia, pero ¿pensaba lo mismo cuando no lo era y no tenía puntos?, ¿piensa lo mismo ahora que su Administración convocará pocas plazas, si las convoca, y ni con puntos va a superar el proceso?

Porque la Administración que incluye elevadas puntuaciones a la experiencia en una fase de concurso no lo hace porque considere que el puesto de trabajo requiere una gran experiencia previa (si fuera así, no se contrataría a nadie de bolsa que no la tuviera). El motivo es tan obvio que no merece la pena ser nombrado.

Algún lector dirá (si estas líneas encuentran a alguien que se interese por ellas) que en Logos 21 no somos imparciales ya que nos dedicamos a la preparación de oposiciones. Nuestra dedicación es obvia, pero el hecho de que se convoquen con un sistema u otro no nos afecta como centro de preparación de oposiciones ya que nuestros alumnos son tanto interinos como no interinos. Se trata de un análisis hecho desde nuestra experiencia como formadores ahora, pero también como opositores en el pasado más o menos reciente. Creemos que este análisis hay que hacerlo sin mirarse el ombligo y desde la mayor amplitud de miras posible.

No estamos hablando de un tema banal, lo hacemos de un derecho fundamental de los españoles que merece toda nuestra atención.

¿Por qué se reduce la Oferta de Empleo del Estado?

La Administración General del Estado anunció a finales de 2008 que, dado que estamos en tiempos de crisis, se iba a apretar el cinturón y, en base a ello, reduciría drásticamente la Oferta de Empleo Público para 2009. Dicho y hecho. El último Consejo de Ministros de febrero aprobó una OEP totalmente restrictiva en el número de plazas a ofrecer a los casi cuatro millones de parados que tiene este país. En una lectura superficial, podemos entender que el Estado prima la reducción del gasto público frente a un esfuerzo en la reducción del desempleo. Yendo más lejos, incluso podemos colegir que el Estado da ejemplo a la sociedad apretándose el cinturón en tiempos de crisis generalizada, ganando así dos batallas: la del ahorro y la de la imagen pública. Este comentario surgió en Logos 21, donde nos dedicamos a la preparación de oposiciones y no nos mantenemos al margen de estas decisiones de altura. Varios profesores y alumnos de Logos 21 lo comentábamos y, enseguida, llegamos a una conclusión: craso error.

Basta tener un conocimiento general de los costes de recursos humanos para poder rebatir este argumento. Simplemente bastaría con analizar los costes de Seguridad Social que corren a cargo de la Administración, obviando los que recaen en el empleado público, para comprobar que el argumento del ahorro no se sostiene. Dejemos de lado la parte retributiva dado que, desde la entrada en vigor del Estatuto Básico, las retribuciones del funcionario interino son las mismas que las del funcionario de carrera siempre que ocupen puestos similares.

Tomemos como ejemplo un puesto de trabajo base del Cuerpo General Auxiliar de la Administración del Estado, destinado en la Subdelegación del Gobierno de Alicante o en Comisaría o en Seguridad Social, entre otros. Bien, se trata de un puesto de trabajo clasificado como grupo C2, con nivel 15 y complemento específico de 4.260 euros. Si ese puesto de trabajo lo ocupa un funcionario de carrera, el coste de Seguridad Social que le corresponde a la Administración es de 930 euros al año. En cambio, si el puesto está vacante y se cubre mediante el nombramiento de un funcionario interino, el coste de la Seguridad Social a cargo de la Administración asciende a unos 6.520 euros anuales. Haciendo cuentas se puede ver claro que de ahorro nada, sino que se genera un sobrecoste de 5.600 euros, y se trata de un puesto base y solo uno.

Por lo tanto, si seguimos fijándonos en la Oferta de Empleo Público para el Cuerpo Auxiliar de la Administración General del Estado, podemos deducir que si se hubieran convocado las algo más de 2.100 plazas vacantes, en lugar de las 633 convocadas, el ahorro hubiera sido de más de 8 millones de euros. Dicho de otro modo que duele más: el Estado se gasta 8 millones de euros más de lo que necesitaría para que una parte de sus servicios siguiera funcionando de la misma manera que lo hace actualmente. ¡Y estamos hablando de una convocatoria! Si añadiéramos el resto de plazas vacantes que no se han incorporado a la Oferta de Empleo, el dinero no ahorrado o el coste añadido, según lo queramos ver, es mucho mayor.

Entonces, ¿Por qué hace esto el Gobierno? Todos sabemos, por crisis similares, que cuando cae el empleo los gobiernos tiran de obra pública y empleo público. La primera medida ya se tomó, destinando una cantidad ingente de euros a distribuir por todos los municipios españoles para fomentar las obras públicas en su ámbito. Pero la segunda medida no solo no llega, sino que cuando lo hace viene con tremendos recortes.

El grupito de “analistas” amateurs de Logos 21 llegamos pronto a una segunda conclusión: El Gobierno actúa exclusivamente por imagen, para no verse atacado desde posturas demagógicas fácilmente previsibles en la oposición parlamentaria. Pero esa imagen ahorradora del Gobierno, en el fondo, tiene un coste muy alto. En dinero, tal como hemos resuelto párrafos atrás, un coste importante en estos momentos que, además, podría dedicarse a otras partidas presupuestarias con fines más sociales. Pero también un elevado coste en empleo, en expectativas laborales de ciudadanos que ven que, por un lado, son despedidos del mercado laboral y, por otro, se les cierran las puertas que dan acceso a un puesto de trabajo en el sector público, unas puertas que estaban inmensamente más abiertas cuando no les eran necesarias. Y estamos hablando de personas. Personas que llevan tiempo dedicando muchas horas y esfuerzos a la preparación de una oposición en la que habían depositado sus esperanzas de estabilidad laboral, sacrificando familia, amigos, etc.

Los analistas de Logos 21 terminamos nuestro debate frustrados al ver que nuestros políticos valoran más su imagen que el poner granitos de arena para dirigir el país hacia el final del negro túnel de la crisis. ¡Decepcionante!

La preparación de una oposición online.

Hace algunos años, no tantos, hablar de telemedicina, e-mail, teletrabajo, se asociaba a una sociedad futurista. Hoy en día esos términos, al igual que e-learning, teleformación y formación online son de uso cotidiano. Esto es debido a que en los últimos años la sociedad ha avanzado de una forma frenética produciéndose múltiples cambios y, entre otros, la aparición e implantación a gran velocidad de Internet.

Haciéndonos eco de estos y otros factores, desde Logos 21 hemos diseñado una serie de cursos para que, haciendo uso de internet, puedas prepararte diversas oposiciones en cualquier momento y en cualquier lugar.

Nuestros cursos online están pensados para que seas el protagonista de tu propia preparación pero, al mismo tiempo, dispongas de un entorno interactivo para estar en todo momento en contacto tanto con tus profesores como con el resto de compañeros.

La preparación de una oposición online, además de poderla compaginar con tu actividad diaria al no tener que ajustarte a horarios  ni tener que hacer desplazamientos, te ofrece una serie de ventajas:

  • Organizar tú mismo tu proceso de aprendizaje.
  • Aumenta el rendimiento académico, ya que eres tú mismo el que controlas el esfuerzo.
  • Personalización del proceso de aprendizaje, ya que puedes utilizar los materiales y recursos según tu estilo de aprendizaje.
  • Acceso a múltiples recursos educativos y a gran cantidad de información que favorece y enriquece el aprendizaje.
  • Autoevaluación. En todo momento eres consciente de tus avances pudiendo retroceder a aquellos conocimientos no adquiridos o ampliar aquellos que creas oportunos. Se favorece el aprendizaje de los propios errores.
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¡Pero no te confundas! Cualquier tipo de formación a distancia, con o sin tecnología, requiere de una gran dosis de independencia, de voluntad propia, responsabilidad, automotivación y capacidad de autogestión por tu parte.

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